La espera de Claudia

Cuando Mario Delgado anunció que Morena tenía “carro completo”, quienes lo acompañaban en el templete tardaron en reaccionar y ya que lo hicieron, aplaudieron mesuradamente.

Cuando el presidente de Morena volvió a subir al templete para dar a conocer las encuestas de salida que indicaban el triunfo de Claudia Sheinbaum, iba más acompañado y más convencido.

En esta ocasión, ya no sólo el exgobernador Manuel Velasco gritó: ¡Bravo! El ministro en retiro, Arturo Zaldívar, el exgobernador de Chihuahua, Javier Corral, y la exsenadora Gabriela Cuevas, todos integrantes de la campaña de la candidata de Morena a la presidencia llenaron de ovaciones el salón dispuesto por Morena en un hotel de la Ciudad de México para concentrarse a esperar los resultados de los comicios.

A partir de ese momento, pasaron cinco horas en los que Claudia Sheinbaum esperó pacientemente en un salón en el piso 2, debajo del centro de medios, donde el líder morenista había dado los mensajes previos.

Esperó pacientemente rodeada de su equipo de campaña: ZaldívarCorral y Cuevas, pero también César Yáñez, el coordinador de las giras de su campaña, el exrector de la UNAM y expresentante de México ante las Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, y Renata Turrent, la acádemica que fungió como coordinadora de enlace de la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México.

Esperó pacientemente rodeada de personajes cuyos vínculos con la Cuarta Transformación ahora le pertenecen pero que son heredados de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, como el exsecretario de Gobernación Adán Augusto López y el exdiputado Gerardo Fernández Noroña, el exsenador Ricardo Monreal y la exsecretaria de GobernaciónOlga Sánchez Cordero.

También con personajes que hace menos de un año todavía pertenecían a otros partidos como el exgobernador priista de Oaxaca, Alejandro Murat. Ahí Claudia estuvo acompañada también de los expresidentes de Bolivia y Argentina, Evo Morales, y Alberto Fernández.

Durante horas todos ellos iban y venían. Se saludaban, platicaban y aguardaban. Recibían a contratistas actuales del gobierno federal y los hacían pasar a los salones del piso 2 donde sólo un grupo selecto de personas con gafete de “Acceso total” podían pasar.

Se abrazaban efusivamente, como el exgobernador de ChiapasManuel Velasco, y Arturo Zaldívar.

“¡Tío!”, exclamó Velasco, “¡Arturo! ¡Zaldívar!”.

Mientras Sheinbaum seguía esperando. Esperó a que el Instituto Nacional Electoral anunciara las tendencias del conteo rápido que confirmaron que ganó con una amplísima ventaja sobre su contrincante, la candidata del PANPRI y PRDXóchitl Gálvez. Esperó a que el presidente Andrés Manuel López Obrador diera su mensaje sobre el triunfo del partido que fundó. Y sólo entonces salió del salón donde estuvo resguardada.

Subió las escaleras eléctricas entre algunos gritos de: ¡Presidenta! Y en su primer mensaje como mandataria electa afirmó que los resultados en las elecciones fueron “el reconocimiento del pueblo de México” a su proyecto de Nación.

De la mano de su esposo, Jesús María Tarriba, subió a un coche que la llevó al templete del Zócalo, donde tenía previsto celebrar desde hace semanas.

A diferencia de ella, muchas personas que habían llegado al Zócalo comenzada la noche, no esperaron pacientemente.

Mientras el caricaturista “El Fisgón” y otros “invitados especiales”, que antes habían estado en el hotel, caminaban hacia la plancha del Zócalo, muchos de los invitados de Sheinbaum a celebrarla ahí ya se retiraban.

Iban con buen ánimo, pero tras ver el primer mensaje de Sheinbaum transmitido desde la sala de prensa del hotel, decidieron que había sido suficiente.

“De esta plaza no se mueve nadie”, gritaba el animador cuando la Plaza de la Constitución estaba al 25% de su capacidad.

En primera fila, frente al templete, integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas hondeaban sus banderas y fueron los primeros en aplaudir a Clara Brugada, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México electa, y quien subió al templete antes que Sheinbaum.

Al tomar el micrófono, lo primero que hizo la primera mujer presidenta de México fue agradecer la espera de los asistentes al Zócalo.

“Me siento emocionada y agradecida por el reconocimiento que le han dado a la Cuarta Transformación de la vida pública de México”, dijo Sheinbaum repitiendo lo que había dicho ya media hora antes.

“Desde aquí me comprometo que no los voy a defraudar”, añadió repitiendo lo que dijo el presidente López Obrador en 2018.

En honor a las mujeres, expuso, enlistó a varias importantes para ella como Sor Juana Inés de la Cruz y Leonora Vicario, pero terminó la lista agradeciendo a un hombre.

“Gracias a un hombre, espero que nos escuche, que nunca se venció, nunca se cansó de dedicar su vida a la justicia y a su pueblo. Desde aquí te decimos, presidentegracias”, manifestó Sheinbaum a unos metros de Palacio Nacional.

Fuente: Latinus

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