El efecto del primer debate en Estados Unidos

Se volvió un punto de inflexión significativo en las campañas y hay un gran interés por lo que sucederá con la candidatura demócrata, dice el director general adjunto de análisis económico de Banorte.

En medio de un año lleno de elecciones, donde cerca del 75% del PIB mundial y 50% de la población ha acudido a las urnas o tendrá elecciones, el foco de atención está puesto en el proceso electoral en Estados Unidos.

A pesar de que las elecciones serán hasta el 5 de noviembre, en estos momentos hay un gran interés por lo que suceda con la candidatura demócrata, después del mal desempeño del presidente Biden en el debate del pasado 27 de junio.

En estos momentos, es vital para el Partido Demócrata tomar acciones oportunas y contundentes para evitar un fuerte posicionamiento de Donald Trump en la contienda presidencial, y este artículo aborda algunos temas de interés en torno al efecto del primer debate.

Todavía hasta antes del primer debate entre ambos contendientes, la batalla por la presidencia de Estados Unidos se consideraba cerrada. Muchos de los sondeos y estudios en relación con la elección del 5 de noviembre mostraban que ninguno de los dos, ni Biden ni Trump, tenían “asegurados” los 270 votos o más para poder convertirse en el 47° presidente.

En este contexto, hay siete estados que todavía se consideraban indecisos (Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte, Georgia, Nevada y Arizona) y que probablemente podrían definir el resultado.

No obstante, el primer debate se ha convertido en un punto de inflexión significativo en las campañas. Después del 27 de junio, el republicano Donald Trump ha retomado la ventaja en las encuestas después de haber reflejado un empate técnico recientemente, mientras en el mercado de apuestas la probabilidad implícita de una victoria suya se ha incrementado de manera sustancial.

Esto ha ocasionado una preocupación sobre un nutrido grupo de demócratas, no solamente por la desventaja con la que llegarían a la carrera presidencial el 5 de noviembre, sino también por el efecto sobre los 34 de 100 asientos del Senado y todas las 435 curules en la Cámara de Representantes que estarán en juego. El mayor riesgo sería perder tanto la presidencia como la mayoría en ambas cámaras.

Algunos de los nombres que se han manejado para poder sustituir al presidente Joe Biden han sido: la vicepresidenta Kamala Harris, el gobernador de California Gavin Newsom, la gobernadora de Michigan Gretchen Whitmen o el secretario de transporte Pete Buttigieg.

Hasta el momento, Biden ha mostrado su intención de continuar en la contienda para reelegirse, siendo una fecha muy importante la Convención Demócrata, que se llevará a cabo del 19 al 22 de agosto. Sin embargo, el tiempo es sumamente valioso y aplazar más una decisión resultaría en una desventaja difícil de reponer, por lo que no se descarta que dicha convención pueda adelantarse.

Si bien todavía es muy temprano para poder vaticinar un vencedor de los comicios del 5 de noviembre, los tiempos se han acortado y los próximos días y semanas serán cruciales tanto para la contienda presidencial como para otros cargos de elección popular importantes.

Independientemente de ello, Donald Trump continuará sacando provecho de esta coyuntura, y su retórica radical ha comenzado a tener un efecto también en los mercados financieros y en la especulación sobre los efectos de la economía estadounidense y mundial.

*Alejandro Padilla es Director General Adjunto de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales. Cuenta de X: @alexpadillasan

Fuente : Forbes

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