López Sáenz y su cita con la historia en décadas

El Maestro Antonio López Sáenz recibe el Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa.

En la década de los 50 pasaron muchas cosas que cambiaron el mundo. En 1950 las dos Coreas se declaran la guerra e inician hostilidades.

En Brasil, se vuelve a disputar una Copa Mundial de Fútbol tras concluir la Segunda Guerra Mundial.

ls2En la provincia de Santiago, Cuba. Fidel Castro  y su hermano Raúl, inician una rebelión para derrocar el régimen de Fulgencio Batista.

Y en Mazatlan un joven caminaba en la playa norte en donde juntaba plásticos, basura, lo que podía. El asunto es que al espigado joven no le interesaba la escuela, los números.. Ni pensarlo.

«Supe desde joven que para nada me interesaba el sistema educativo de esos años, yo ya me sentía como un niño raro, alguien diferente». A ese niño ya en los albores de la juventud, no se le auguraba un buen futuro. Al grado de que Margarita Ramírez y Antonio Hass, sus compañeros de vida, de barrio le preguntaban qué sería de su vida. Pero ambos le notaron un talento al joven que los fines de semana se paseaba por Playa Sur, Olas Altas, Playa Norte y los alrededores de El Faro: el dibujo, la escultura, las artes plásticas, la pintura. Su crecimiento en 3 años fue grande, amplio como las esculturas de cuerpo y sin rostro que plasmaba no sólo en sus sueños playeros de juventud, sino en sus lienzos y figuras de barro.

Ese joven, rebelde del sistema educativo se llama Antonio López Sáenz y este 28 de noviembre fue uno de sus días más importantes, al recibir la Medalla Honoris Causa, otorgado por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Día de fiesta en la UAS, en la cultura, para las artes plásticas y la escultura. Dentro de su historia de vida, proyectada en un video, se destaca que en 1953 se fue al Distrito Federal. Tenía sólo 17 años. Y el anuncio fue polémico entre sus familiares y los amigos de barrio.

«Me decían a qué vas a México, estas muy joven, vas a extrañar a la gente del barrio y ellos a ti».

Pero al joven no le importó dejar sus domingos de paseo por la playa y las fiestas con la banda Sinaloense. Y en el Distrito Federal las clases de dibujo y de pintura eran constantes, así un día de febrero, el cual él lo considera clave le llegó la hora de exponer. Era en Bellas Artes en 1955, cuando en casi todas las salas de los cines se estrenaba, Rebelde Sin Causa, con otro joven llamado James Dean.

«Tenía unos nervios tremendos, yo me sentía todo un Da Vinci, me di cuenta que de pronto pasó la noche igual que siempre, ese día histórico había pasado», recordó. Así el Maestro atestiguó desde su perspectiva la vida y sus obras. En los 70, ya investido como un artista destacado sus obras ya estaban en los museos de San Francisco, Chicago, Madrid, Zurich, París Lisboa; además de ser el creador de las Medallas en algunos juegos en donde participó México. Además desde 1978 es artista exclusivo de la Galería Estela Shapiro, una de las más prestigiadas de Latinoamérica.ls1

Y López Sáenz tuvo su clímax, similar a cuando termina una escultura en su taller. Eran las 12:29 cuando le colocaron la toga sobre su cabeza. Luego, el Rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra Liera le puso una medalla y le entregó el título Honoris Causa. En ese momento ya era parte de un selecto grupo. Jesús Kumate, Antonio Hass y Diego Valades, algunos honrados con esta distinción. El Maestro se fue en medio de aplausos, al ritmo de la Orquesta de la UAS, con canciones de banda de Sinaloa. Eso sí, con su premio en las manos y caminando sobre la Avenida De los Deportes, como lo hacia en los años  50 en la zona de Playa Norte y Olas Altas.