Prospera la táctica legal de Lozoya: no está preso y firma vía ‘e-mail’

Ciudad de México. Se cumplió la estrategia de la defensa de Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), de no pisar la prisión y ni siquiera para cumplir el requisito de acudir a firmar el libro de procesados. Atendió la obligación por correo electrónico.

Luego de 15 días, la madrugada de ayer el ex funcionario abandonó el hospital donde permaneció desde que fue extraditado de España.

Se esperaba que tras ser dado de alta de los padecimientos de esófago y anemia que reportó la Fiscalía General de la República para no ingresarlo al Reclusorio Norte, ahora sí lo hiciera y se presentara al área de juzgados o acudiera a la Unidad de Seguimiento a Medidas Cautelares y Suspensión Condicional del Proceso (UMAC), pero no fue así.

El 25 de julio, La Jornada adelantó que la estrategia de los abogados de Lozoya, encabezados por el español Baltasar Garzón, tenía la meta de reventar el juicio contra su cliente y evitar que pisara la cárcel.

En esa edición, los funcionarios y litigantes consultados revelaron que la estancia de Lozoya en un hospital del sur de la Ciudad de México era parte del plan para no ser puesto a disposición de los jueces federales; se trata de evitar que pise la cárcel, y ello ocurrió pues las audiencias de vinculación a proceso se dieron vía videoconferencia.

La estrategia consistía, decían las fuentes, en encontrar una salida digna y viciar el proceso que impida al Ministerio Público Federal llevarlo a prisión.

Aunque fue vinculado a proceso por dos imputaciones de operaciones con recursos de procedencia ilícita, cohecho y asociación delictuosa, los representantes de la Fiscalía General de la República (FGR) no pidieron en ninguno de los casos que los jueces le dictaran prisión preventiva ni le impusieran el pago de fianza. El Ministerio Público Federal sólo solicitó que Lozoya portara un brazalete electrónico, que su movilidad se limite a la zona metropolitana de la Ciudad de México y que acuda a firmar cada 15 días el libro de procesados.

Al igual que ocurrió con su llegada al hospital Ángeles del Pedregal, a su egreso las autoridades actuaron de manera sigilosa. Al filo de las 3 de la mañana, el último cerco que custodiaba el nosocomio se retiró lentamente. Los elementos de la Guardia Nacional comenzaron a concentrarse a un costado del acceso principal del hospital, subieron a sus unidades y se marcharon. Poco antes Lozoya y los policías federales ministeriales que lo custodiaban se habían ido sin llamar la atención.

Una vez que se confirmó el al­ta médica del ex director de Pemex –acusado de recibir sobornos por 10 millones de dólares de la empresa Odebrecht y 3 millones de dólares del empresario Alonso Ancira a cambio de beneficiarlo con la compra de la firma Agronitrogenados con un sobreprecio de 200 millones de dólares–, decenas de medios de comunicación montaron guardia en el Reclusorio Norte en espera de su llegada, pues uno de los jueces ordenó que los días 1º y 15 de cada mes debe acudir a firmar el libro de procesados.

Sin embargo, durante horas las autoridades del Reclusorio Norte no pudieron explicar el procedimiento a seguir, al igual que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). En el reclusorio los guardias señalaron que los procesados tenían que ir entre las 10 y las 16 horas, pero que eso era en días hábiles, aunque desde hace tiempo se puso una unidad móvil para atender el trámite.

En relación con la Unidad de Seguimiento a Medidas Cautelares y Suspensión Condicional del Proceso nadie sabía dar información ni la ubicación de la misma. Fuentes de la SSPC indicaron que la UMAC está en la colonia de Los Doctores, en instalaciones del Poder Judicial capitalino, cierto, pero hasta las 2 de la tarde Lozoya no se había ­presentado.

La versión que señalaba que la Guardia Nacional tiene su propia UMAC sostenía que sus instalaciones están en un inmueble que antes era ocupado por la Secretaría de Hacienda en la avenida Constituyentes, en el poniente de la Ciudad de México, pero ahora labora allí personal de la SSPC. Todos los elementos y oficinas de la guardia fueron transferidos a la llamada Torre Pedregal, en el sur de la capital.

Los procesados que tienen que cumplir este trámite por primera vez tienen hasta cinco días naturales para hacerlo sin enfrentar sanción, o bien en algunos casos hasta mandan un funcionario a sus domicilios para que los atienda, dijeron los guardias de la UMAC en la colonia de Los Doctores.

Cerca de las 3 de la tarde, un funcionario de la SSPC informó que Lozoya ya había cumplido el trámite. Ya firmó el libro de procesados. Debido a la pandemia de Covid-19 ningún presunto responsable de delitos y que goza de libertad condicional tiene que acudir personalmente a alguna oficina. Lozoya lo hizo enviando un correo electrónico a la Guardia Nacional, corporación encargada de su vigilancia y seguimiento; con eso quedó realizado el trámite.

Fuente : La Jornada

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