Lleva Ebrard a la ONU plan de paz para Ucrania

Nueva York. México presentó ayer ante la Organización de Naciones Unidas la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador para impulsar un proceso de paz en el conflicto Rusia-Ucrania ante una Asamblea General y un Consejo de Seguridad que se han dedicado más a la condena y denuncia que a la búsqueda de soluciones diplomáticas.

“Con base en su vocación pacifista, México considera que la comunidad internacional debe canalizar ahora sus mejores esfuerzos para alcanzar la paz… fortalecer los esfuerzos del secretario general, Antonio Guterres, mediante la formación de un comité para el diálogo y la paz en Ucrania, con la participación de otros jefes de Estado y de gobierno, incluidos de ser posible su excelencia Narendra Modi, primer ministro de India, y su santidad el papa Francisco”, declaró el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, al presentar la propuesta por la paz primero ante una sesión del Consejo de Seguridad y posteriormente ante la Asamblea General de la ONU.

Explicó que el objetivo es “generar nuevos mecanismos para el diálogo y crear espacios complementarios para la mediación que fomenten la confianza, reduzcan las tensiones y abran el camino hacia una paz verdadera”.

Ante la Asamblea General, amplió los detalles de la propuesta señalando que frente a la “parálisis” del Consejo de Seguridad en frenar la guerra y promover un proceso di-plomático, el Presidente de México busca, con su propuesta, “ofrecer un canal diplomático complementario a los existentes, para interactuar con las partes en conflicto, con miras a reducir las tensiones y encauzar la mediación”.

Recordó que México actúa por sus principios de no intervención y solución pacífica de conflictos y recordó, en su presentación ante el Consejo, que “por experiencia propia, México conoce y entiende bien la importancia de contar con la garantía básica de poder vivir sin la amenaza de ser invadido por otro país. Cualquier acción que violente ese principio es ilegal y es ilegítima”.

En la sesión del Consejo de Seguridad, el órgano más poderoso de la ONU, los representantes de los cinco miembros permanentes y varios de los 10 temporarios intervinieron, aunque ninguno hizo referencia pública a la propuesta de México por ahora. Ebrard se está reuniendo con sus contrapartes de India, Rusia, el Vaticano; este jueves informó que sostuvo una conversación con el canciller ucranio Dymtro Kuleba, quien “agradeció los esfuerzos de México” en el Consejo.

En la sesión del Consejo de Seguridad, sólo México ofreció una propuesta concreta para impulsar un proceso de paz, mientras casi todos los demás reiteraron sus posiciones comunes de que este conflicto estaba poniendo en riesgo los fundamentos de la ONU, reprobaron la violacion de soberanía y subrayaron la necesidad urgente de una solución negociada. Pero al concluir sus discursos, todos se fueron sin emprender ninguna acción.

Guterres, además de repetir sus llamados por un fin a la guerra, denunció como “totalmente inaceptables” las amenazas del uso de armas nucleares por Rusia y consideró que el intento ruso de anexarse territorio ucranio es una “violacion de la carta de la ONU”.

El fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Kahn, informó al Consejo sobre la investigación, entre otras cosas, de los hallazgos en fosas comunes, y advirtió que “los ecos de Nuremberg deben escucharse hoy día”.

El secretario de Estado estadunides, Antony Blinken, representando al país que se proclama el guardián del orden internacional, deploró las acciones de Rusia por violar los principios que supuestamente debe defender como miembro permanente del Consejo de Seguridad. Sin embargo, no hizo referencia a que otro miembro permanente –el suyo– ha violado esas mismas normas repetidamente, la más reciente en la invasión de Irak.

Blinken insistió en que Rusia debe “rendir cuentas” por sus crímenes de lesa humanidad y de guerra, pero no mencionó que su país no ha ratificado el Estatuto de Roma que estableció la entidad internacional para lograr tal objetivo –la Corte Penal Internacional– ni ha aceptado rendir cuentas por los crímenes de guerra incluyendo tortura y ataques a objetivos civiles cometidos por Estados Unidos en Irak, Afganistán y otros países.

Blinken repitió que con la acción de Rusia, “el orden internacional mismo que nos hemos reunido aquí para mantener se está triturando frente a nuestros ojos. No podemos… permitir que el presidente Putin se salga con la suya en eso”.

Los representantes de países europeos hicieron eco a las palabras de Blinken, una y otra vez llamando por el enjuiciamiento del liderazgo ruso. El representante de la Unión Europea, Josep Borrell Fontelles, señalando el amplio repudio internacional a la invasión de Ucrania, declaró que, “políticamente, Rusia ya ha perdido la guerra”.

Pero Serguei Lavrov, canciller de la Federación Rusa, argumentó que la narrativa impulsada por Ucrania y sus aliados ignora que los orígenes del conflicto tienen que ver con “un asalto” sobre comunidades rusas dentro de Ucrania, con repetidas y graves violaciones de derechos humanos y ataques contra civiles –algunas hostilidades encabezadas por fuerzas neonazis–, ninguna de las cuales ha sido investigada por la ONU. Denunció que el objetivo de los países que están apoyando militarmente a Ucrania buscan prolongar el conflicto y que “esa política implica el involucramiento directo de Occidente en el conflicto”.

Lavrov llegó tarde para no escuchar a los primeros oradores y se fue antes de que tomara el micrófono su contraparte ucrania, Kuleba, quien calificó de mentirosos a los representantes rusos, y condenó la invasión “criminal” de su país, insistió en que Putin y sus diplomáticos que “encubren el crimen de agresión” –en obvia referencia a Lavrov– deberían rendir cuentas ante un tribunal especial.

Por su parte, el canciller de China, Wang Yi, hizo un llamado al respeto de los principios de la Carta de la ONU, indicó su apoyo por una “negociación sin condiciones” y una “disminución de las hostilidades” del conflicto por ambas partes y sugirió que toda investigación sobre posibles violaciones a la carta de Naciones Unidas y otros presuntos crímenes deberían estar exentos de acciones “politizadas” y que garantice de manera “imparcial” una radiografía de los hechos.

Fue la primera vez desde que comenzó la guerra hace siete meses que los representantes de los países involucrados en el conflicto armado estaban en el mismo lugar.

Fuente: La Jornada

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